Scott R. Ceasar es encargado en Cosentini, una empresa de Tetra Tech, y director de diseño sostenible. Promueve prácticas de diseño sostenible en la industria de la construcción y, dentro de la firma, se centra en crear sistemas con bajo consumo de energía, responsables con el medio ambiente y que garanticen la comodidad de los ocupantes.

Ha participado en trabajos de diseño sostenible desde el año 1996, cuando promovió la unión de Cosentini al Consejo de Edificación Ecológica de los EE. UU., la organización que creó y propagó el sistema de evaluación denominado Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental (LEED). Sus principales trabajos, tanto para clientes comerciales como gubernamentales, son los siguientes: 4 Times Square, el primer rascacielos ecológico de oficinas comerciales de la ciudad de Nueva York; The Visionaire, en Battery Park City, el primer rascacielos residencial del país en obtener una certificación LEED Platino; las oficinas en Nueva York de Skanska USA, un proyecto de interiores comerciales con certificación LEED Platino; el Centro de Lucha contra el Cáncer Memorial Sloan-Kettering, con certificación LEED Plata; y la Facultad de Administración de Empresas Stephen M. Ross, en la Universidad de Michigan, con certificación LEED Plata.

Desarrolló y supervisa el grupo de análisis y tecnología avanzada de Cosentini, responsable de investigar e implementar nuevas tecnologías y de efectuar análisis informáticos de alto nivel. Cuenta con credenciales LEED AP BD+C y gestiona el proceso de certificación LEED, uno de los servicios que presta Cosentini.


¿Cuál es su definición de sostenibilidad?

Defino la sostenibilidad como el diseño de un edificio perdurable en el tiempo con una incidencia mínima sobre el entorno, tanto en la actualidad como en el futuro. Eso implica que concebimos el edificio en su conjunto y lo diseñamos, ante todo, pensando en la funcionalidad. Por otro lado, tomamos en cuenta la energía, las emisiones, la conservación de materiales y los recursos hídricos, además de la forma en que el edificio afecta al mundo exterior.

¿Qué efecto debería tener la planificación de la sostenibilidad sobre el proceso de diseño?

La idea central es integrar el diseño y pensar en la manera en que los sistemas edilicios trabajan en conjunto. Comenzamos mirando los sistemas pasivos y analizamos la situación del edificio dentro de su ambiente local. Al decidir la ubicación del edificio, ¿podemos hacer algo para minimizar el uso de energía, optimizar la calefacción solar pasiva, aprovechar el viento, etcétera? Después, analizamos el efecto de la fachada sobre el consumo de energía y la comodidad de los usuarios. Ofrecemos nuestros comentarios al arquitecto en cuanto a los patrones de sol y sombra, la posibilidad de mejorar la calefacción solar y la forma de reducir el resplandor, que puede molestar a los ocupantes.

En el caso de los sistemas pasivos, coordinamos el diseño con el ingeniero de estructuras para hallar la forma de aprovechar la masa térmica del edificio almacenando calor dentro de este y refrigerándolo durante la noche. Nos interesa poder bajar los acondicionadores de aire durante la mañana, cuando suele producirse una elevada carga inicial. Después de considerar cómo podemos reducir el consumo de energía mediante sistemas pasivos, comenzamos a analizar los sistemas activos: acondicionamiento de aire, calefacción e iluminación. Escogemos los sistemas que más hagan por reducir el uso de energía y por aumentar la comodidad de los residentes.

¿Qué características del cliente le indican el grado de iniciativa o disposición de este hacia explorar la sostenibilidad?

Si el cliente será el propietario y operador del edificio, la sostenibilidad es muy fácil de vender, porque un edificio sostenible permite que el dueño ahorre dinero a lo largo del ciclo de vida. Llevamos a cabo un estudio económico y proyectamos el período de recuperación de la inversión y los costos del ciclo de vida. Si el sistema de menor consumo energético es demasiado caro y no alcanza a recuperarse la inversión, en realidad no es sostenible. Ciertos aspectos, como la comodidad de los ocupantes, son difíciles de cuantificar. En la industria edilicia existen organizaciones que efectúan estos estudios y redactan informes sobre las estrategias óptimas. En esencia, cuando el lugar de trabajo se diseña con la comodidad de los ocupantes en mente, las personas son mucho más productivas. Eso tiene mayores consecuencias que el rendimiento energético, porque las empresas gastan del 75 al 80 por ciento de sus presupuestos operativos en los empleados. Ahora bien, al construir un edificio que después se va a vender a los dos años, el ciclo de vida general no resulta tan importante. Pero en el caso de la sede corporativa de una empresa, de un plan importante de inversión universitaria o de un edificio emblemático, en que el propietario conservará la construcción a largo plazo, queda claro que la sostenibilidad es un beneficio. Resulta mucho más fácil aplicarla a nivel organizacional.

¿Cómo han evolucionado LEED y la industria?

Cuando comencé a trabajar en sostenibilidad, hace muchos años, asistí a las reuniones del Consejo de Edificación Ecológica de los EE. UU., a las que asistían entre 100 y 150 personas. Actualmente, la exposición anual GreenBuild atrae de 30.000 a 40.000 personas. Recuerdo que, hace unos ocho o nueve años, había clientes que preguntaban: “¿Qué es este asunto del LEED? Mi banco me dice que pueden otorgarme una tasa preferencial de financiamiento, o que me darán el financiamiento si mi edificio obtiene la certificación LEED Oro.”

El proceso de certificación LEED ha evolucionado con la industria. Yo participé en el comité original de LEED en el Consejo de Edificación Ecológica, que comenzó como un sistema de distintos niveles para atraer gente a este nuevo concepto y dar cabida a sus problemas e inquietudes. Una de las críticas que recibió fue que no le prestaba suficiente atención al cambio climático y a las emisiones. Ahora, LEED Versión 3 evalúa el transporte público; los materiales y ambientes disponibles a nivel local; los créditos de energía; y el calentamiento global, el agotamiento de la capa de ozono y las emisiones. LEED Versión 4, que pronto entrará en vigencia, toma en cuenta el ciclo de vida total de cada material, con la energía real que se necesita para producirlo y transportarlo. Además, incorpora créditos por las cuestiones de salud y seguridad de cada material. Esto está cambiando la industria, ya que los fabricantes deben certificar sus productos para que puedan usarse en edificios con certificación LEED.

¿Cómo se involucró en la sostenibilidad?

A comienzos de mi carrera profesional, dedicaba cerca de dos tercios del tiempo al análisis de la energía y a proyectos de rendimiento energético. Participamos en 4 Times Square, el primer edificio sostenible de oficinas construido bajo especificaciones. Como yo trabajaba en energía, gravité de forma natural hacia el proyecto. Mientras trabajábamos ahí, me enteré del Consejo de Edificación Ecológica de los EE. UU. y me animaron a que concurriera a sus reuniones iniciales. Fue ahí cuando decidí unirme al comité fundador de LEED, ya que era justo a lo que me dedicaba: pensar en cómo llega a construirse un edificio, en cómo optimizar su consumo de energía y en cómo ejecutar correctamente el proyecto. Fue una transición natural.

La sostenibilidad no es algo mágico o complicado, sino más bien un buen diseño: hacer en el edificio lo que es adecuado para los ocupantes, el medio ambiente y la ciudad.