Las historias que relatan los aportes desinteresados de la gente durante y después de catástrofes ambientales son el lado positivo en medio de estos desastres. Los huracanes en el Golfo de México, los terremotos en California y los tsunamis en el Pacífico sur han puesto de manifiesto lo mejor de aquellos motivados únicamente por su sentido de bienestar comunitario y su genuina buena voluntad.

Mientras el mundo contemplaba las devastadoras inundaciones que se producían en Colorado, empleados de Tetra Tech demostraban esta clase de generosidad ayudando a preservar el suministro de agua potable para casi 70.000 residentes.

13 de septiembre: diluvio torrencial e inundaciones en Colorado

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El 13 de septiembre de 2013, las lluvias torrenciales provocaron el desborde del río Big Thompson y una gran inundación en la zona de Loveland, Colorado, entre las ciudades de Longmont y Fort Collins. Dan Evans, ingeniero de recursos hídricos de nuestra oficina en Fort Collins, se comunicó con un amigo y excompañero de trabajo que ahora es empleado de la ciudad de Loveland. Evans ofreció cualquier tipo de ayuda que él y Tetra Tech pudieran ofrecer para proteger el afectado suministro de agua de la ciudad.

15 y 16 de septiembre: cómo salvar el suministro de agua de Loveland

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El domingo 15 de septiembre, llamaron a Evans a la planta de tratamiento de agua de la ciudad para hacer frente a una emergencia en sus tres tuberías de suministro de agua.

“El río Big Thompson se había desviado entre 60 y 90 metros (200 y 300 pies) de su curso original y había arrancado un acueducto principal de 20 pulgadas y dañado gravemente otro de 36 pulgadas”, detalla Evans. “Solo había quedado una tubería de 48 pulgadas para abastecer a la ciudad, y en ese momento el río le pasaba por encima”. Para que los acueductos resulten seguros, deben estar firmemente enterrados.

Evans, su antiguo compañero de trabajo y consultores de ingeniería de la firma local Ayres Associates intercambiaron opiniones sobre la manera de reencauzar el río a su curso original. Después de analizar en profundidad numerosas alternativas con el personal de la ciudad y otros representantes de la comunidad, el grupo volvió a reunirse el lunes por la mañana, esta vez con empresas locales de construcción. Su objetivo principal, mientras arreciara la inundación, era construir un camino para ingresar a la zona y llevar grandes rocas que permitieran construir espigones (diques temporarios).

Evans relata: “Llamé a Bob Mussetter, del Grupo de Agua Superficial de DIV en Fort Collins, para que viniera al sitio. El grupo de consultores y el personal de ingeniería de la ciudad analizaron las opciones y definieron un plan para desplazar el río y alejarlo de los acueductos”

Evans, Mussetter y otros integrantes del equipo bosquejaron el plan en el lugar. La idea era quitar los detritos del cauce original del río y quitar la obstrucción de detritos que forzaba el desplazamiento del río hacia la ribera izquierda, donde se encuentran las tuberías de agua.

“Después, el plan consistía en colocar una serie de espigones que alejaran el caudal de la orilla izquierda y lo dirigieran hacia el cauce original, y luego colocar un espigón final a través del río para desviarlo completamente hacia su trayecto normal”, explica Mussetter.

Ese día, Evans y el personal de la ciudad obtuvieron el permiso del dueño del terreno del otro lado del río para transportar una excavadora a través de su propiedad.

17 de septiembre: la ejecución del plan

A las 7 a.m. del martes 17 de septiembre, Evans llevó al ingeniero de proyectos junior de Tetra Tech Aaron Orechwa al sitio para revisar una vez más el plan con el personal de la ciudad y con el contratista. Evans ayudó a que el operario de la excavadora quitara la obstrucción de detritos y limpiara el cauce original, mientras que los ingenieros de la empresa local guiaron al contratista para que instalara los espigones en la otra margen del río.

“Trabajando en conjunto, logramos devolver el río a su cauce original”, afirma Dan.

El trabajo rápido y eficaz que este improvisado equipo ejecutó en tres días —un proyecto que hubiera tomado semanas en condiciones normales— protegió al último acueducto con que contaba Loveland para el suministro de agua. Este esfuerzo preservó el caudal de agua potable para los 68.000 residentes de la ciudad (solo 73 quedaron sin servicio).

Agradecemos a nuestros empleados por su empeño en ayudar a su comunidad en ese momento de apremio.